Hace años la sociedad en la que se vivía se caracterizaba por ser patriarcal, entendiendo como patriarcado aquella organización política, económica y social en la que el hombre dirige el grupo en el que se desarrolla la convivencia. Esto traía consigo una división de roles bastante tradicional, es decir, la mujer se encargaba de las tareas de la casa, los niños… y el hombre de ir a trabajar. Sin embargo, a partir de la Segunda Guerra Mundial aparecen una serie de cambios, en especial el concepto de conciliación. Entendemos por conciliación la posibilidad de que el hombre pudiese desarrollarse en los aspectos domésticos (como el cuidado de los hijos) y la mujer se pudiese insertar en el mundo laboral. El antecedente a la conciliación sería la acción positiva, siendo esta la promovedora de la igualdad entre ambos roles. Como continuación de la conciliación encontramos la corresponsabilidad, es decir, que los dos sectores fuesen partícipes comunes de todo acto que rodease a la sociedad teniendo los mismos derechos y deberes.
Para ir terminando, decir que todo esto está originando que cada vez sea más fácil la asimilación de los modelos de igualdad masculino y femenino. Entendiendo por modelo de igualdad masculino aquel que hace referencia a la inserción de la mujer en aspectos que eran relacionados con el hombre y el femenino, todo lo contrario, igualar la postura del hombre con la mujer. Gracias a esto estamos rompiendo con los estereotipos fijados, para dar paso a una visibilidad de la sociedad más igualitaria.
Todo esto supone un punto y aparte en la organización de la sociedad hasta el momento, a partir de ahora vamos a dejar una sociedad machista para dar paso a una sociedad feminista, queriendo así conseguir la igualdad entre ambos géneros. Sin embargo, todo esto no está tan resuelto como parece. Con la aparición del feminismo, corriente ideológica que nace en la ilustración, hemos dado pie a nuevos conceptos que rodean a nuestra sociedad; entre ellos y como adjetivo peyorativo, la palabra feminazi. Esta última se utiliza para discriminar a las feministas, situando a estas como una vertiente opuesta a la igualdad, creyendo que defienden un sexismo donde sitúan a la mujer por encima del hombre, aunque realmente esto sería hembrismo. Como consecuencia de todos estos cambios estamos viendo que los medios de comunicación se llenan de noticias relacionadas con la violencia de género, quedando restringidas a segundo plano todas aquellas que hacen referencia a las agresiones al hombre, más conocido como violencia doméstica o violencia al varón.
Ahora vamos a centrarnos en la organización actual que tiene nuestra sociedad. Como bien decíamos al principio la sociedad era patriarcal, es decir, no defendía la igualdad. Sin embargo con todos estos cambios se está concienciando a la población de la importancia de ambos géneros. Uno de los cambios que se está originando es la famosa brecha de género salarial y tecnológica. Esta se refiere a las diferencias que existen entre hombres y mujeres a la hora de recibir un salario o de tener unos conocimientos enfocados al mundo de la tecnología; cuanto mayor sea el resultado numérico de la tasa mayor es la diferencia. Muy unido a ello aparece la discriminación directa e indirecta. Ambas son distinciones en función del sexo de la persona, por ejemplo, cuando en la ayuda a domicilio se relaciona con la mujer y el hombre queda restringido a un segundo plano. A partir de todos estos elementos, aparece lo que conocemos como estrategia DUAL, empleada para conseguir la participación activa de los hombres y las mujeres en la creación de normas o leyes políticas con el fin de lograr la igualdad; lo que se consigue con todo esto es un impacto de género que genera una posición lineal del hombre y la mujer. Otro cambio importante es el relacionado con los derechos sexuales y productivos, en el cual se defiende que el hombre y la mujer puedan decidir aspectos tan importantes en sus vidas como son la decisión del número de hijos que se va a tener, aspecto que anteriormente estaba enfocado al rol femenino.
En cuanto al sistema educativo, hemos avanzado en observar un proceso enfocado al sistema de enseñanza. Anteriormente, como bien hemos dicho, los roles estaban claramente diferenciados en aspectos de género. Sin embargo con la integración de la coeducación, basada en defender la igualdad de roles entre ambos géneros sin distinguir diferencia, para evitar la superioridad de unos frente a otros. Es importante destacar que la coeducación es distinto a la educación mixta, la cual se basa en juntar a niños y niñas en las aulas sin promover esta igualdad.
Para ir terminando, decir que todo esto está originando que cada vez sea más fácil la asimilación de los modelos de igualdad masculino y femenino. Entendiendo por modelo de igualdad masculino aquel que hace referencia a la inserción de la mujer en aspectos que eran relacionados con el hombre y el femenino, todo lo contrario, igualar la postura del hombre con la mujer. Gracias a esto estamos rompiendo con los estereotipos fijados, para dar paso a una visibilidad de la sociedad más igualitaria.
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