jueves, 26 de octubre de 2017

Diferentes tipos de violencia contra el varón, causas y consecuencias.

La violencia contra el varón, también catalogada como violencia doméstica, es una de las múltiples ramas de la violencia que podemos encontrar dentro del ámbito familiar (Violencia intrafamiliar) por parte de la mujer hacia el hombre. Son pocos los casos denunciados o conocidos, comúnmente por miedo o vergüenza.


La violencia doméstica se puede experimentar de diferentes formas, en concreto se divide en cuatro ramificaciones: violencia física, violencia sexual, violencia emocional y violencia económica.


VIOLENCIA FÍSICA: se utiliza el miedo y la agresión para paralizar a la víctima y poder provocarle un daño corporal a través de golpes y diversos objetos. El maltrato físico está directamente relacionado con el maltrato emocional.


VIOLENCIA SEXUAL: se obliga a la víctima a mantener relaciones sexuales contra su voluntad. La meta del agresor es ofender y dominar a la otra persona. La violencia sexual se divide en: incesto (relación sexual entre personas que descienden de la misma sangre) y abuso sexual (sexo forzado por una de las partes, sin el consentimiento de la otra).


VIOLENCIA EMOCIONAL: el agresor juega con las emociones de la víctima mediante insultos, humillaciones, amenazas o prohibiciones, haciendo que se sienta insegura y se refleje en su autoestima. El agresor manipula emocionalmente, haciéndose ver como protector para luego proceder de forma violenta.


VIOLENCIA ECONÓMICA: el agresor provoca en la víctima un desequilibrio, y se aprovecha de ellos para quitar bienes materiales. También, obliga a la víctima a quedarse en casa, sin trabajar.


Estos tipos de violencia doméstica pueden llevarse a cabo debido a diferentes causas entre las que destacan diversas características particulares (falta de control de impulsos, baja autoestima, carencia afectiva y experiencias vividas en la infancia), incapacidad para resolver los conflictos de forma adecuada, actitudes socioculturales de desigualdad, uso de la violencia como instrumento de poder y relaciones conyugales disfuncionales o conflictos familiares.


Y desembocan también en múltiples consecuencias: a nivel físico (lesiones, mayor vulnerabilidad a padecer una enfermedad y descuido personal), a nivel psicológico (estrés postraumático, depresión, ansiedad, baja autoestima, intentos de suicidio, abuso de alcohol y otras sustancias, disfunciones sexuales, trastornos somáticos, sentimiento de culpabilidad, sentimiento de desesperanza y vacío) y a nivel social (actitud de desconfianza y hostilidad hacia todo el mundo, aislamiento social, sentimiento de peligro y amenaza constantes).




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